Yanes: Importante firma y familia de joyeros, que comenzó su negocio a finales del siglo pasado, cuando Claudio Yanes (1881-1895), procedente de Malpica de Tajo, se traslada a Madrid, en 1875, y se coloca en una pequeña tienda de joyería de la calle Mayor. En 1881, abre su propio local, en la calle del Carmen, que en 1890 queda destruido en un incendio.
Con la ayuda de su hijo, Esteban (1895-1917), logra rehacer su negocio, quedando en manos de su hijo, al morir Claudio en 1895. Esteban regenta dos locales, ubicados en la calle Montera y la carrera de San Jerónimo, en uno de los cuales expone algunas de las joyas excepcionales, realizadas por encargo, como por ejemplo un pectoral para el obispo de Madrid, que se les encargó con motivo de la boda real, en 1906. Tres años después, Esteban es víctima de una violenta agresión en un atraco a uno de sus locales y fallece al poco tiempo.
Su yerno, Antonio Sarmiento, casado con su hija Manuela, se encarga del negocio, hasta que, entre 1914 y 1916, se incorporan sucesivamente al negocio familiar, sus hijos Andrés (comerciante), Esteban (1914-1970, encargado del taller) y Francisco (diseñador). Al morir Antonio, en 1922, el negocio queda en manos de sus sobrinos.
En 1931, Esteban, que había opositado a Aduanas, se hace tasador oficial de este Cuerpo en Madrid, y abre su propia tienda en la plaza del Ángel. Uno de sus hijos, Jesús (1933), se incorpora al negocio en 1947, desarrollando a partir de 1956 nuevas líneas y colecciones, ayudado por su esposa Manuela. Además, inaugura un lujoso local en la calle de Goya, que es quizá una de las más elegantes y famosas joyerías de Madrid de los años ochenta —en 1981, se celebró con gran solemnidad el centenario de la firma—.
Una nueva generación de la familia se ha incorporado al negocio, que ha podido perpetuarse a lo largo de un siglo, pese a todas las incidencias de la historia. Si las cuatro precedentes generaciones dieron solidez a esta firma, Jesús Yanes Merchante, cabeza de la quinta generación, la ha hecho desplegarse en alas de una prosperidad insospechada.
España le quedó pequeña y voló a Japón, instaurando otros establecimientos modélicos. Jesús Yanes considera que estas creaciones y mejoras se deben en gran parte a su esposa Manuela López Sobrado (1937). Manuela de Yanes no solo asegura en sus cinco hijos la continuidad de creación en joyería, sino que perfecciona su formación en este arte para imprimir un nuevo estilo, nuevos modelos y nueva estética a todas las obras de esta firma, base de su mejor propaganda.

El estudio de la Historia del Arte, su participación en seminarios de Diseño de Joyería en Milán, Laussane y París, su integración con el profesorado de la Escuela de Bellas Artes de Madrid en su profundización en el dibujo y escultura, serán decisivos para su trayectoria profesional. Con el consenso de su esposo inicia un nuevo giro en la expresión, en el diseño, en el tratamiento de las gemas y así, a lo largo del día a día de más de treinta años, engendró joyas, como un prestidigitador angélico, de la chistera del espíritu que la habita, en frase de Camilo José Cela.
Así se desgranaron de sus manos la colección Eterna, Manuela perlas, Malpica, Alhambra, Gaudí. En los albores del siglo XXI, la firma pasa a la dirección de Jesús Yanes, hijo, Mari Carmen y Marian Yanes.